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16 agosto 2007

Mi vida y los planetas. Siete. ¡DIOS EXISTE! EL ROLLO MESIÁNICO DE LOS PLANETAS

De todo lo que hice años atrás,
de todo eso aprendí
¿cómo podría decir que no voy a hacerlo más?
No habrá que mentir, no estuvo tan mal


Lo mejor de este disco es su título y la portada que imita la de la película El padrino. Por dentro hay un dibujo semejante al logotipo del partido socialista (que descubrí en el extranjero que es el mismo símbolo en toda Europa), el puño con la rosa, pero en vez de tener la rosa, en el dibujo hay un duende apretado. ¿Sería ese dibujo una forma de decir que ellos no se comprometían políticamente? Es posible que quisieran que no se asociara su imagen a ningún partido político, teniendo en cuenta que el año antes yo los había visto tocar en un mitín del psoe en Jaén, el día de la reaparición pública de Borrell. Cuando terminaron los planetas y empezaron los discursos creo que no se quedó allí casi nadie. Pobre hombre, parecía buena persona, pero es que no tenía carisma. Recuerdo que Albert Boadella, de Els Joglars, le estuvo dando clases de retórica y de dicción para que pudiera convencer con sus discursos, pero ni por esas. Además de la presencia de políticos, también ayudó a la espantada general que los muchachos de los planetas dejaran al acabar el concierto, como viene siendo costumbre, los instrumentos acoplados durante más de diez minutos; además, Floren se sumó a esta orquesta del ruido experimentando con una máquina de muchos botones que emitía sonidos agudos –la misma máquina que usaría años después Iván Ferreiro en los últimos conciertos de los piratas para hacer que todo el mundo deseara que se separaran.

En realidad este disco es un single con dos caras b, y otra canción que es casi una cara c; tras el éxito de Una semana en el motor de un autobús y justo antes de lanzar un recopilatorio de grandes éxitos, sacaron este single, como un pequeño detalle para los fans. ¡Dios existe! es un ep (extended play) con cinco pistas, aunque la primera es una toma de un minuto probando sonido con la frase del bajista inglés “Hola, hola ¿puedes bajar la guitarra?” que debería continuar con “para que se entienda lo que va a cantar ahora este hombre”. El single Prueba esto es la canción buena del disco, por la que existe y las otras canciones no hacen más que acompañarla. Suena muy parecida a Nuevas sensaciones, por letra y por música. Está bien y en un concierto no debe faltar. Después, la historia del disco va a peor. Un día en las carreras de coches bueno, no está mal. Es un lucimiento del batería que había llegado en el disco anterior, proviniente de Lagartija nick, para juntarse con el grupo, el famoso Erik que acompañará a Jota a meterse los cuatro millones de rayas en la canción Un buen día. Luego viene la inquietud hipnótica de Mejor que muerto, en la línea de las canciones más aburridas de Pink floyd, que junto a El lado oscuro de la fuerza o Rock chino, pueden competir en cualquier concurso friki por ser la peor canción de los planetas. Cuando consigo dejar el cd hasta que acaba la canción, que no pasa muy a menudo, suele ser cuando no estoy prestándole atención y entonces, al acabar el tema, aparece La guerra de las galaxias. Esta canción va creciendo musicalmente como esos temas orquestales de Pulp o de Arcade fire. Lo mejor de este tema es que aquí están contenidas las claves de las letras de algunas buenas canciones posteriores del grupo: la referencia a las películas de George Lucas y toda la influencia de su mitología en el individuo granadino, y el léxico militar aplicado a la relación de pareja: A punta de espada en algún lugar de la galaxia, luchando de verdad contra el imperio.

Yo me compré este disco en la tipo. Al poco de cambiar a donde está ahora. Era guay porque conocía a uno de los dueños y podía ir allí a dar vueltas, a ver los discos y a saludar a mi amigo. Y podía decirle a la gente que era amigo del de la tipo. Me tiraba mucho rato viendo la sección Alternativos e indies. Molaba la tienda, y debe seguir molando, pero ya no tengo edad para pasarme las tardes muertas viendo discos, mirando las listas de canciones, las novedades y las ofertas. Ahora prefiero irme a las librerías y pasarme las tardes libres viendo libros, comprobando las ediciones, las novedades y los de bolsillo. Lo bueno de la tienda era, sobre todo, que podías hablar de discos, de películas y los que estaban allí sabían de lo que hablabas. Estaba bien sentirse uno más y no destacar por raro.
*

14 septiembre 2006

Mi vida y los planetas. Seis. UNA SEMANA EN EL MOTOR DE UN AUTOBÚS


Prometimos: No cambiaríamos jamás.
¿Dónde han ido las promesas a parar?
Se ha perdido todo, no queda nada más,
ahora lo que odio y lo que somos casi es igual


Una semana… es otro de sus grandes trabajos. El título viene de una historia que le contaron a Jota de un tipo en granada que, después de comerse un tripi, se subió a un autobús y empezó a dar vueltas por la ciudad. El hombre se empezó a imaginar que estaba encerrado allí, dentro del motor, y que no podía salir. El trabajo casi podría titularse Nuestras impresiones con las drogas, porque es un pequeño catálogo de pensamientos difusos, relacionados casi todos con percepciones alteradas de la realidad, como Laboratorio mágico o Toxicosmos. De todas formas, siguen contando lo que les gusta contar, historias de pareja con aforismos envenenados, como en Segundo premio cuando dice y si esto te hace daño, si te puedo hacer sufrir, ha servido para algo, al menos para mí. Su tercera vía de investigación en este disco, además de drogas y pareja, son las canciones que podríamos llamar existenciales; parece como si las drogas les hubieran abierto la mente y empezaran a plantearse quiénes son y por qué están en el universo. Muestras de ello son Montañas de basura o Desaparecer, si te esfuerzas puedes desaparecer. Pero es Línea 1 la canción que mejor define su agonía existencial, con toda naturalidad explica que su vida tiene que cambiar, que así no se puede seguir, pero ¿cuál es la fórmula para hacerlo? ¿cómo se hace para cambiar las cosas? Y después pensé mejor que no y puse la televisión. Subí a pillar un poco más, después de todo esto no está mal.

El disco está lleno de pequeñas grandes canciones, poco valoradas, tiene ese bagaje que les falta en otros discos, que tras sus singles tienen poco más que ofrecer. En este disco van sobrados. Las mal llamadas canciones de relleno, las que se ponen para que el disco dure lo que tiene que durar acompañando a los singles –y que abundan, por ejemplo, en el último disco de Joaquín Sabina-, tienen aquí tanto o más que ofrecer como las otras, canciones como Un mundo de gente incompleta o Parte de lo que me debes nunca aparecerían en una recopilación de sus éxitos, pero son canciones enormes. En esa posible recopilación seguro que sí estaría su segundo gran single, después de Qué puedo hacer, la canción que siempre ponen en los bares donde nunca ponen a los planetas, Cumpleaños total, una canción cuya letra completa es no será peor de lo que era, seguro que es mejor, repetida hasta la saciedad como un mantra tibetano, añadiendo al conjuro tres frases, consiguieron el éxito; los planetas encontraron la clave de la felicidad en escuchar su propia voz y luego reírse de sí mismos, por su poca voluntad, la canción termina diciendo aunque juré que nunca más, me acerco hasta el servicio a que me pongan otra.

Por esa época se rumoreaba que iban a cerrar los imperiales, pero nadie se lo creía. ¿Cómo van a cerrar los cines? Si la cola llegaba hasta el final de la calle cuando estrenaban Batman o Parque jurásico, los negocios no pueden cerrar cuando van bien. El cine del paseo versalles formaba parte de la cultura, de nuestra educación, pero se fue muriendo lentamente, como va a pasar con todo. Cómo ha cambiado el barrio, cómo era antes y ahora cómo es. Es una pena, pero cada vez se habla con la boca más abierta y con menos consonantes. Aunque tampoco es que fuera idílico el pasado, la verdad. También quemaban contenedores entonces los jóvenes y si no te andabas con ojo te podías ver dentro de una pelea muy fácilmente. ¿Y qué decir del impuesto revolucionario de las cuatro calles? Qué nostalgia. Cuando había que meterse el billete de mil pesetas en los calcetines para que no te lo quitaran los choros, cuando te arrinconaban y te registraban los bolsillos antes de entrar en cualquier bar. Qué tiempos aquellos. Qué ganas había de crecer y ponerse fuerte.
La primera vez que fui al cine fue a la sala cuatro del cine imperial que tenía ese sonido increíble que se metía dentro de los huesos. Fue a una película de James Bond que protagonizaba Timothy Dalton y de la que no me acuerdo de nada. Me acuerdo sobre todo de pasar los viernes por la noche, cuando volvía del centro, para ver el cambio de la cartelera y las películas que iban a poner nuevas y que hubiera más gente por allí mirando los carteles a esas horas.

19 agosto 2006

Mi vida y los planetas. Cinco. POP

Por la ventana entran ya algunas luces
y parece aún más dulce
y los rayos aterrizan en su espalda,
no saldría nunca de la cama


En este disco empieza la maldad. Los chicos han dejado de ser cándidos y llevar una vida más o menos tranquila atormentándose a sí mismos para darse cuenta de que si les fastidian, ellos también tienen el poder para hacer daño. Inician entonces sus frases mortales, aforismos especiales para parejas que serán otra de sus señas de identidad como grupo, como aquel que dice Siento que no te quiero, no me importas de la canción Aeropuerto. O ese de Y podrás decirme ¡qué cabrón! y puede que, incluso, se te ocurran más insultos de Himno generacional #83. Pero su maldad es popera, utilizan melodías alegres para acompañar a sus letras tensas y, así, todo parece más amable de lo que en realidad es. De todos modos, también tienen tiempo para cantarle simplemente al amor en otras canciones como Jose y yo, 8 o David y claudia –belle and sebastian deberían traducir esta canción (¿dedicada al mago y la modelo?) y cantarla en inglés, hagamos una plataforma para conseguirlo, ¡recojamos firmas!

El segundo disco siempre es el más complicado para todos los grupos, después de haber sido reconocidos con el primer trabajo tienen que consagrarse, y ellos, como weezer, como los strokes, también vacilaron en la segunda entrega. Metieron tres canciones que no deberían haber entrado en el disco: Db –en la línea coñazo de La caja del diablo-, La máquina de escribir –pesada como ella sola y sin el fuste que tendrá unos años más tarde Segundo premio- y Ciudad azul, una canción escrita mano a mano entre Jota y May a la que le sobran, por lo menos, dos manos.

Como dice Manolo -el batería de at least-, el cantante de los planetas parece que dice Hola, soy Jota, miradme, soy un tío normal, hablo normal, pero ahora me voy a subir al escenario y voy a meterme una patata en la boca para cantar con un estilo único. Los críticos musicales llamaron a esto noise-pop, y metieron en el mismo saco a otros artistas “indie-pendientes” como el inquilino comunista, australian blonde, señor chinarro o mercromina. La historia consistía en hacer ruido con las guitarras y que la voz apareciera de fondo, como un instrumento más. Todos hacían más o menos eso y todos pertenecían a compañías discográficas independientes como elefant, subterfuge, jabalina o acuarela. Todos los que no recibían una oferta mejor, claro, porque en cuanto una multinacional se interesaba por ellos, allá que se iban. Algo normal, por otra parte.

Los planetas ya grabaron su primer disco grande, Super 8, con la multinacional rca. Así que con una compañía más o menos independiente como elefant, sólo grabaron su primer ep, Medusa, una versión de sr.chinarro, otra de felt y la Canción de navidad en un recopilatorio. Esto de grabar sus discos con una multinacional fue durante mucho tiempo un motivo para que la prensa especializada les acusara de traicionar sus principios. A lo que ellos respondieron con la canción Una nueva prensa musical. Esta discusión era ridícula, ¿qué principios estaban traicionando? ¿cuándo fueron ellos un modelo de ética? Ellos querían ser estrellas de rock, dedicarse sólo a la música y no tener que trabajar en otra cosa. Además, si a nadie se le ocurre decir que Saramago ha traicionado sus principios por publicar sus libros en alfaguara y no en otra editorial más pequeña, ¿por qué en la música esto es distinto?

A los que nos traicionaron de verdad fue a los que íbamos al tormenta de tormento. El mejor bar que ha habido nunca en almería, sin duda. Un día fuimos como íbamos siempre y ya no pudimos entrar. Qué día más malo y qué rabia cuando lo abrieron después y era un bar de esos modernos con música electrónica. Fue como si nos hubieran robado la juventud. El tormenta estaba en la calle trajano, al lado de la plaza de la catedral, en la zona de las cuatro calles, y tomaba su nombre de una canción de corcobado y los chatarreros de sangre y fuego, Tormenta de tormento –el anterior local del dueño se llamaba Malsoñando, como otra canción de corcobado.

El bar estaba pintado de blanco y negro, formando espirales. Aún hoy algunos restos de la decoración del tormenta se conservan como reliquias en otros bares de la ciudad, como las calaveras de animales o el póster de los cramps. La bebida era barata y no solía tener efectos secundarios, la música estaba muy bien, la gente iba a su rollo y no había problemas, y los cuartos de baño eran la entrada a otra dimensión; lo que te pasara dentro del baño del tormenta era la aventura que contarías durante toda la semana y, quizás, durante mucho más tiempo. Pero lo mejor del bar eran las camareras. Eran tremendas María y Gracia. Guapas, graciosas y con mala idea.

Una, o quizá fueron dos veces, la policía precintó el equipo de música por exceso de ruido. Era extraño, pero en vez de dejar de ir la gente, aquellas épocas de bar silencioso fueron las de máximo esplendor del bar. Casi no se podía entrar. Como si todo el mundo quisiera expresar así su solidaridad y su amor por aquel sitio. Recuerdo con mucho cariño aquel tiempo de pipas y cerveza negra y todas las cosas que me pasaron allí.

12 agosto 2006

Mi vida y los planetas. Cuatro. SUPER 8


Esos días se acabaron
estaba equivocado
y las palabras
sólo pueden hacer daño
En 1994 los planetas publicaron su mejor disco, Super 8, a partir de esta fecha y a pesar de hacer grandes canciones en otros discos, todo sería declive. Este disco lo reeditarían un año después con una toma distinta de Desorden y dos canciones nuevas, Nuevas sensaciones y La casa, qué canción tan genial La casa –cuando tocaron en el festimad del 95 la gente les pidió a coro que la tocaran y, aquí viene la verdadera noticia, a pesar de su extraordinaria relación con el público, la tocaron-. En este disco hay canciones enormes como Si está bien, Brigitte, De viaje o Jesús, aunque yo tengo especial debilidad por Desorden, y en especial por esa frase que dice Si hubiera encontrado las palabras, ahora no estaría solo en casa. Lo que nos conquistó fue que las letras hablaban de lo que éramos: pardillos que no sabían hablar o que lo hacían de malos modos, hablaban de las cosas que nos pasaban y de cómo íbamos a ser siempre adolescentes y taciturnos. O, por lo menos, así pensaba yo entonces.

En este disco está su verdadero himno generacional, Qué puedo hacer. Como muchos otros, siempre que voy a granada paso por delante del bar amador por si apareces, pero nunca vas. Todo el mundo dice que este bar ya no es lo que era; como a españa en los mundiales, yo nunca vi el amador en plenitud. Dicen que antes era un bar de tapas que estaba muy bien, con música muy chula, y que luego cambió de dueños y ya pasó a ser otra cosa.

Lo mismo pasó en almería con la tetería germinal, en la rambla alfareros, continuando este catálogo de espacios muertos. La germinal quedaba cerca del paseo versalles y, cuando los cines imperial estaban abiertos, todos los sábados y domingos se llenaba aquello de gente por esa costumbre tan española de ir los novios al cine el fin de semana. Cuando la abrieron Ana y Manolo –a los que poco después se sumaron Jose Ángel y Sole- yo acababa de entrar en la universidad y no pensaba que pudiera haber un sitio más bonito que aquel. Dicen que la tetería karma cuando la llevaban las niñas o la pervane de granada se parecían, pero son otra cosa, no tienen el encanto que para mí tenía la germinal.

Yo estaba siempre allí metido, desde las tres de la tarde que abrían hasta por la noche, jugando al ajedrez, a las cartas, hablando con ellos. Me pedía un café y me iba allí a estudiar o me ponía a leer. Una tarde de invierno se fue la luz en todo el barrio y la tetería se quedó iluminada sólo por las velas de las mesas. Tenía que irme a mi casa y Ana me dio una vela para que pudiera andar por la calle como un espíritu de la santa compaña, porque fuera no se veía nada. Recuerdo el momento de volverme desde el umbral de la puerta, ver las mesas iluminadas por las velas y pensar que ese momento no se repetiría nunca.

03 agosto 2006

Mi vida y los planetas. Tres. MEDUSA


Sólo puedo estar pegado a ti,
tiene que haber alguna fuerza
algo que no puedo descubrir
algo que hay en mi cabeza


Sonaba esto y yo empezaba a dar saltos por el cuarto y seguía así cuando terminaba y empezaba después Mi hermana pequeña. Yo pensaba que no había un grupo mejor en el mundo. Luego le daba la vuelta al tocadiscos y empezaba El centro del cerebro, de la que nadie sabía exactamente de qué hablaba, ¿era la historia de las ilusiones de un gusano que quiere controlar el mundo? y terminaba el disco con Cada vez, que es una de las canciones de amor más bonitas que han hecho en todo este tiempo. La carátula de este disco es la única que no es de Javier Aramburu, el de family –como decía una camiseta que vi ¡Que vuelvan family ya!-.

Primero fui a buscarlo a una tienda de discos que había en la calle de diputación –cada vez me parezco más a los mayores, ya digo de vez en cuando ¿te acuerdas cuando había cines en la ciudad y tiendas de discos? ¿te acuerdas cuando no había centros comerciales?- Entré y pedí el disco de los planetas, ¿the throps? –me dijo el dependiente, abriendo mucho la boca-. No, los planetas, un grupo de granada. Ah, pues no los conozco. Vale, pues entonces me voy. Y me fui y ya no volví a entrar más, casi indignado. ¿Cómo podía no conocer a los planetas? Creo que me estaba tomando el pelo, que the throps debían de ser como lost barrymore, uno de esos subgrupos de un solo single, que conoce el dueño de la tienda y cuatro amigos suyos.

Poco después abrieron otra tienda de discos, una tienda pequeña que había en la avenida de la estación, que ahora es de instrumentos musicales. Entré con un amigo en la tienda buscando el Medusa e.p., y la primera vez que pasamos revista al catálogo de discos de la tienda no estaba, pero después lo pedimos y a los pocos días lo trajeron; a mí me hizo mucho ilusión cuando por fin vi la portada. Aquí, a mi lado, aún tengo los discos que me compré en esa tienda: los dos de 713avo amor, un single de automatics, uno e.p. muy malo de soundgarden y un disco grande que me regalaron de los pixies. Eran los 90 y allí estábamos siempre en la tienda, este amigo y yo, buscando los grupos más raros que salían en radio-3 y en la mtv, throwing muses, belly, iluminados, kristin hersh, el inquilino comunista, throw that beat in the garbagecan, y allí los tenían siempre. Y si no, nos los traían. Había pocos discos pero eran los que nosotros queríamos y nos sabíamos casi exactamente donde estaban, si faltaba uno, en seguida lo notábamos.

El olor de las cajas llenas de discos y el olor de los vinilos al salir de la funda. Era estupenda aquella tienda.

27 julio 2006

Mi vida y los planetas. DOS

Yo me sabía todas las canciones, los nombres de los componentes, las colaboraciones en otros discos, sabía que May, la bajista del principio, tocaba siempre de espaldas porque le daba vergüenza tocar en público y hasta acusé en un foro a Wyclef Jean, el que ahora canta una canción con Shakira y antes estaba en los Fugees, de haber copiado la música de La verdadera historia, la cara b de David y Claudia, en su canción Gone till november.

Friki planeta, una vez me tragué una sesión de house o tecno o lo que demonios fuera esa música horrible que pincha Floren, el guitarra, en el sugarpop de Granada, por ver si aparecían los demás en el bar. En la primera época eran buenos, pero luego fueron a menos, cada vez menos hasta el desencanto. O puede ser que a mí sentaran bien en el momento y que su momento ya no sea el mío. De todas formas, siempre se creyeron mejores de lo que eran y yo también me lo creí, que es lo peor.

Como una de esas novias que piensa que, con el tiempo, puede llegar a cambiar a su pareja, yo también pensé que los planetas podrían cambiar, que podrían volver a ser como eran antes, cuando editaron el Medusa, el Super 8, cuando los conocí y sus canciones duraban tres o cuatro minutos. Pero cada vez han ido a peor, han tenido malas juntas y cada vez me han hecho menos caso, nuestra relación se ha ido pudriendo con el tiempo y aunque a veces, en cada disco, había algunos temas que merecían mucho la pena como No ardieras o Nunca me entero de nada en el último o Pesadilla en el parque de atracciones en el anterior, todo lo demás era más y más atmosférico, más etéreo y menos tangible.

Cada vez había canciones más largas y aburridas en sus discos y ellos decían en las entrevistas que la gente que más les influía eran grupos como Joy division –no hay nada más que escuchar esa versión que hicieron de Disorder, la carpeta en la que guardo sus canciones se llama: Versiones de los planetas, algunas de ellas insoportables-. Hacían canciones para aparecer en los ránkings de grupos marcianos como esa de treinta minutos del disco Los planetas se disuelven que venía de regalo con la revista Cáñamo. Ellos decían algo así como Nos gusta la Velvet underground, y mira Heroin, que dura ocho minutos, es todo el rato igual y lo chula que está. No cayeron en que todo el mundo piensa que Lou Reed en solitario es un coñazo, y que lo bueno de la Velvet (además de Heroin y Sweet Jane) son sus canciones de tres minutos.

25 julio 2006

Mi vida y los planetas. UNO

Yo era de los que tenían todos sus discos. Uno de esos fans de la primera época, de Disco grande y Radio 3, que votaba para que sus maquetas fueran número uno y se las grababa en cintas de casette a mis amigos. Me compré el Medusa en disco de 45 rpm en cuanto salió y lo ponía sólo en ocasiones especiales. Coleccionaba las caras b, estaba siempre al tanto en los foros no oficiales de los detalles más pequeños, como el fotograma de la felación introducido al final del vídeoclip de Un buen día o esa vez que iban a tocar en Lo más plus pero al final se negaron en el último momento porque les pidieron que tocaran Qué puedo hacer y ellos querían tocar La caja del diablo. Para solucionar aquello, los de la televisión tuvieron que poner publicidad para cubrir el hueco que habían dejado. Yo estoy tratando de hacer lo mismo.

No hay color, de las dos canciones una dura tres minutos y es estupenda y otra dura nueve minutos y es un auténtico coñazo, en su elección dieron pistas de lo que serían después: los reyes del noise-pop, del indie-pop.

Los artistas independientes aceptaron al poco tiempo que se hiciera una versión light, políticamente correcta, para los 40 principales de Un buen día, que obviaba lo de nos hemos metido cuatro millones de rayas –aunque en aquella época no dejaban de poner en los 40 esa canción que dice I’m a bitch I’m a mother; se ve que la corrección y los buenos modos en la radio son sólo para canciones en español.

Debo tener recortado en algún cajón aquel titular del Mondosonoro que hablaba de un fan que se enorgullecía públicamente de que su novia se la hubiera chupado a Jota, el cantante. Yo no llegaba a eso, pero siempre quise conocer a su hermana pequeña.