De todo lo que hice años atrás,de todo eso aprendí
¿cómo podría decir que no voy a hacerlo más?
No habrá que mentir, no estuvo tan mal
Lo mejor de este disco es su título y la portada que imita la de la película El padrino. Por dentro hay un dibujo semejante al logotipo del partido socialista (que descubrí en el extranjero que es el mismo símbolo en toda Europa), el puño con la rosa, pero en vez de tener la rosa, en el dibujo hay un duende apretado. ¿Sería ese dibujo una forma de decir que ellos no se comprometían políticamente? Es posible que quisieran que no se asociara su imagen a ningún partido político, teniendo en cuenta que el año antes yo los había visto tocar en un mitín del psoe en Jaén, el día de la reaparición pública de Borrell. Cuando terminaron los planetas y empezaron los discursos creo que no se quedó allí casi nadie. Pobre hombre, parecía buena persona, pero es que no tenía carisma. Recuerdo que Albert Boadella, de Els Joglars, le estuvo dando clases de retórica y de dicción para que pudiera convencer con sus discursos, pero ni por esas. Además de la presencia de políticos, también ayudó a la espantada general que los muchachos de los planetas dejaran al acabar el concierto, como viene siendo costumbre, los instrumentos acoplados durante más de diez minutos; además, Floren se sumó a esta orquesta del ruido experimentando con una máquina de muchos botones que emitía sonidos agudos –la misma máquina que usaría años después Iván Ferreiro en los últimos conciertos de los piratas para hacer que todo el mundo deseara que se separaran.
En realidad este disco es un single con dos caras b, y otra canción que es casi una cara c; tras el éxito de Una semana en el motor de un autobús y justo antes de lanzar un recopilatorio de grandes éxitos, sacaron este single, como un pequeño detalle para los fans. ¡Dios existe! es un ep (extended play) con cinco pistas, aunque la primera es una toma de un minuto probando sonido con la frase del bajista inglés “Hola, hola ¿puedes bajar la guitarra?” que debería continuar con “para que se entienda lo que va a cantar ahora este hombre”. El single Prueba esto es la canción buena del disco, por la que existe y las otras canciones no hacen más que acompañarla. Suena muy parecida a Nuevas sensaciones, por letra y por música. Está bien y en un concierto no debe faltar. Después, la historia del disco va a peor. Un día en las carreras de coches bueno, no está mal. Es un lucimiento del batería que había llegado en el disco anterior, proviniente de Lagartija nick, para juntarse con el grupo, el famoso Erik que acompañará a Jota a meterse los cuatro millones de rayas en la canción Un buen día. Luego viene la inquietud hipnótica de Mejor que muerto, en la línea de las canciones más aburridas de Pink floyd, que junto a El lado oscuro de la fuerza o Rock chino, pueden competir en cualquier concurso friki por ser la peor canción de los planetas. Cuando consigo dejar el cd hasta que acaba la canción, que no pasa muy a menudo, suele ser cuando no estoy prestándole atención y entonces, al acabar el tema, aparece La guerra de las galaxias. Esta canción va creciendo musicalmente como esos temas orquestales de Pulp o de Arcade fire. Lo mejor de este tema es que aquí están contenidas las claves de las letras de algunas buenas canciones posteriores del grupo: la referencia a las películas de George Lucas y toda la influencia de su mitología en el individuo granadino, y el léxico militar aplicado a la relación de pareja: A punta de espada en algún lugar de la galaxia, luchando de verdad contra el imperio.
Yo me compré este disco en la tipo. Al poco de cambiar a donde está ahora. Era guay porque conocía a uno de los dueños y podía ir allí a dar vueltas, a ver los discos y a saludar a mi amigo. Y podía decirle a la gente que era amigo del de la tipo. Me tiraba mucho rato viendo la sección Alternativos e indies. Molaba la tienda, y debe seguir molando, pero ya no tengo edad para pasarme las tardes muertas viendo discos, mirando las listas de canciones, las novedades y las ofertas. Ahora prefiero irme a las librerías y pasarme las tardes libres viendo libros, comprobando las ediciones, las novedades y los de bolsillo. Lo bueno de la tienda era, sobre todo, que podías hablar de discos, de películas y los que estaban allí sabían de lo que hablabas. Estaba bien sentirse uno más y no destacar por raro.
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Por la ventana entran ya algunas luces
