03 agosto 2006

Mi vida y los planetas. Tres. MEDUSA


Sólo puedo estar pegado a ti,
tiene que haber alguna fuerza
algo que no puedo descubrir
algo que hay en mi cabeza


Sonaba esto y yo empezaba a dar saltos por el cuarto y seguía así cuando terminaba y empezaba después Mi hermana pequeña. Yo pensaba que no había un grupo mejor en el mundo. Luego le daba la vuelta al tocadiscos y empezaba El centro del cerebro, de la que nadie sabía exactamente de qué hablaba, ¿era la historia de las ilusiones de un gusano que quiere controlar el mundo? y terminaba el disco con Cada vez, que es una de las canciones de amor más bonitas que han hecho en todo este tiempo. La carátula de este disco es la única que no es de Javier Aramburu, el de family –como decía una camiseta que vi ¡Que vuelvan family ya!-.

Primero fui a buscarlo a una tienda de discos que había en la calle de diputación –cada vez me parezco más a los mayores, ya digo de vez en cuando ¿te acuerdas cuando había cines en la ciudad y tiendas de discos? ¿te acuerdas cuando no había centros comerciales?- Entré y pedí el disco de los planetas, ¿the throps? –me dijo el dependiente, abriendo mucho la boca-. No, los planetas, un grupo de granada. Ah, pues no los conozco. Vale, pues entonces me voy. Y me fui y ya no volví a entrar más, casi indignado. ¿Cómo podía no conocer a los planetas? Creo que me estaba tomando el pelo, que the throps debían de ser como lost barrymore, uno de esos subgrupos de un solo single, que conoce el dueño de la tienda y cuatro amigos suyos.

Poco después abrieron otra tienda de discos, una tienda pequeña que había en la avenida de la estación, que ahora es de instrumentos musicales. Entré con un amigo en la tienda buscando el Medusa e.p., y la primera vez que pasamos revista al catálogo de discos de la tienda no estaba, pero después lo pedimos y a los pocos días lo trajeron; a mí me hizo mucho ilusión cuando por fin vi la portada. Aquí, a mi lado, aún tengo los discos que me compré en esa tienda: los dos de 713avo amor, un single de automatics, uno e.p. muy malo de soundgarden y un disco grande que me regalaron de los pixies. Eran los 90 y allí estábamos siempre en la tienda, este amigo y yo, buscando los grupos más raros que salían en radio-3 y en la mtv, throwing muses, belly, iluminados, kristin hersh, el inquilino comunista, throw that beat in the garbagecan, y allí los tenían siempre. Y si no, nos los traían. Había pocos discos pero eran los que nosotros queríamos y nos sabíamos casi exactamente donde estaban, si faltaba uno, en seguida lo notábamos.

El olor de las cajas llenas de discos y el olor de los vinilos al salir de la funda. Era estupenda aquella tienda.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy chulo tu blog!!!
Aunque difiera contigo de Los Planetas... jejeje no es nuevo, ya lo sabes.
Besos y enhorabuena!

Anónimo dijo...

Por cierto, el usuario anónimo soy yo, encarni.

beren dijo...

Seguramente es verdad, nos vamos haciendo viejos. Prueba de ello, es que ya hemos visto morir a dos sistemas de reproducción de audio: las cintas y el vinilo. Qué incómodos nos parecen ahora, pero cuánto los echamos de menos en ocasiones.

Alicia Liddell dijo...

Y los cd's están condenados a muerte.

Sí, las ciudades tenían cines y tiendas de discos. Bares que eran todos distintos y cada uno de ellos tenía una especialidad de tapas o bocadillos. Las tiendas de ropa exhibían en los escaparates prendas distintas ... Pero llegó la in-civilización americana y lo barrió todo.

Todo se convirtió en franquicia o multinacional o gran almacén ... Un asco, oiga.

RGC dijo...

Me tengo que poner al día en esto de leeros. Enhorabuena por tu blog, Antoñico. No es que seamos viejos o nos estemos haciendo; es, simplemente, que o somos de otro/s planeta/s o que somos de otros siglos. Yo del XIX. Nací en 1848.

Caleidoscópico dijo...

La tienda esa se llamaba Rivera musical y al dueño lo llamábamos "el latas" aunque su nombre es Nacho. Era una tienda curiosa donde convivían saxofones, violines, partituras, guitarras eléctricas, baterias, tambores y cornetas con los discos más raros que podías encontrar en Almería. Bueno, creo que ese honor lo compartían con La Caverna, ¿verdad?

anag dijo...

sr curri, su preocupación se incrementará cuando se entere de que su padre, el de Selva Casal, uno de los más relevantes poetas del modernismo hispanoamericano se suicidó.
La verdad es que es un nombre, Selva, que sólo podía poner un poeta suicida...¿no?

srcurri dijo...

Es verdad, qué lejos está todo ya. Los formatos... ¿qué fue del disco láser aquel que iba a revolucionarlo todo? Mira, es un buen nombre para un grupo popero: El disco láser aquel.

Sí, la tienda aquella era Rivera y menos mal que aún nos queda discos La caverna, aunque ya, mucho me temo, la ilusión por los discos de antes no es la de ahora. Pero sus camisetas molan un montón.

Bueno, gracias a todos por las visitas. Mi casa está abierta para todos vosotros, espero tenerla limpia y bonita la próxima vez que vengais. Un saludo.

raúl q dijo...

La Caverna fue el lugar donde me compré mis primeros grandes lp´s, daba gusto llegar y encontrar lo q buscaba.

Anónimo dijo...

me acabas de recordar el star de Belly, que bueno ...