Instrucciones (1995)
Apretar fuerte el estómago con las palmas de las manos. Poner al máximo volumen alguna canción que recuerde los peores momentos. Cerrar las ventanas. Mojar la lengua en sal cruda. Comer limones.
Todo esto para dolores pequeños; aplicar diez mil veces al día.
Pensar de forma grave para intensificar el dolor. Cuando se llegue a la inevitable división entre lo físico y lo psíquico, es precisa la decisión: Hay que cortarse la cabeza.
Cuidado con los familiares: sufren los efectos secundarios. Corren despavoridos y arropan más fuerte la colcha al cuello.
Ahogar el grito. Suprimir el acto súbitamente, dándole un énfasis inacabado a la expresión. Dejarlo todo a medias.
Ponerte en el lugar de ella y volver, para decir que es mala sabiendo de lo que hablas. Con conocimiento de causa.
Compadecerse más, ascendiendo en los grados.
Doblar la espalda.
Vomitar sin nadie que te sujete la frente. Dejar la vista fija en programas de televisión. Hablar de lo mal que está el mundo en Aguadulce. Cortarse las uñas por los dedos. Contar los segundos que tarda un minuto en hacerse una hora. Mirar a las parejas que pasean cogidas de las manos.
Y estar aquí mañana.
*