12 mayo 2007

Vuelta de viaje

La historia, esta historia y todas las historias, comienza como una suposición; la hipótesis se verificará o no, poco importa eso, pero la historia existe, es, en realidad, una investigación de una posibilidad.

Supongamos que volvemos de viaje, regresamos unos instantes a la casa para tomar impulso, para recuperar la intendencia y volver de nuevo al camino. Y en esa parada, en ese instante nos permitimos pensar a dónde vamos realmente. No en el espacio, no a qué lugar, si no a dónde tenemos que llegar para calmar el ansia que nos desborda.

Nos permitimos la reflexión para que sea motor la calma del nuevo viaje y poder así de nuevo iniciar el movimiento. Resoplamos y el chófer, que nunca nos mira, vuelve a arrancar el autobús.

4 comentarios:

Álex Chico dijo...

Como decía aquel: "para partir/ de nuevo he regresado"
Un abrazo.

Perseo dijo...

En todas las historias de las que nos creemos dueños siempre hay un chófer que nos conduce. Pongamos que sea arisco, de bigote generoso, hechuras abigarradas y cuerpo voluminoso. Pongamos que ni siquiera nos mire, que nos crucifique su silencio y que sintamos incluso que nos desprecia. Da igual. Al final es siempre el mismo chófer, el mismo dueño de nuestra historia. Entonces descubres que es mejor dejarlo estar; que lo conveniente resulta mirar el paisaje voluble a través del cristal de al lado y disfrutar del trayecto. Después de todo, el punto final es sólo la excusa.

Lost in Translation dijo...

yo nunca tengo claro a donde voy. ni cuanod voy de viaje, ni cuando estoy de viaje y menos cuando vuelvo...es cuando mas perdida estoy.

srcurri dijo...

Álex Chico, Perseo, Lost.
Gracias por pasaros.
Como en el poema de Cavafis, da igual a dónde vamos, al final es el trayecto lo importante.
Saludos!