12 julio 2006

Oposiciones 3: El final

En fin, ¿qué le vamos a hacer?
Antonio Tabucchi - Sostiene Pereira
Yo no quería ser profesor. Hice el examen mal a propósito porque a mí no me gustan los niños y mucho menos enseñarles nada, que les enseñen sus padres si quieren y si no, que les dejen salvajes en el campo. Pero he guardado las formas hasta ahora. Me costó, en realidad no es fácil cuando uno se sabe todos los temas, disimular y confundir las oraciones, pero ahora lo puedo hacer público.
En el camino, disfruté tanto pagando las tasas -sabiendo que en Andalucía valían tres veces más que en cualquier otra región española sin ningún motivo-, rellenando los formularios a sabiendas de que eso no me iba a conducir a ninguna parte. Lo pasé tan bien viendo las caras de sufrimiento de los demás en el examen, sus nervios, su alegría. He sido tan feliz disimulando, que al final ha merecido la pena.

5 comentarios:

Miguel Ángel Muñoz dijo...

Animo, usted puede con el sistema educativo y con mucho más. No se haga de menos.
Ellos se lo pierden... pero sólo por ahora. Ánimo.

Carlos dijo...

Hola, soy Carlos, quizá te acuerdes de los cursos del doctorado de Granada. Yo también he palmado, en la segunda prueba (tuve suerte con las preguntas de la primera), con una bellísima programación didáctica que me había bajado de internet. Lo gracioso del tema es que parafraseé las primeras veinte páginas para, a partir de ahí, hacer un gran "cortapega". Cambié las leyes por las del BOJA y las estructura de los temas para multiplicar los de literatura y minimizar los de lengua. Todo muy bonito. Pero las actividades iban al final y, para cuando me doy cuenta, la primera actividad complementaria de la programación es "Realizar un trabajo sobre la vida y la obra de un autor de Castilla y la Mancha. Lo bueno es que nadie lee esas cosas: si se dieron cuenta, no dijeron nada. Pero hubiera sido divertidísimo tener que justificarlo en mi defensa.

Anónimo dijo...

jota dice:

oye, lei tu blog sobre las oposiciones

jota dice:

está muy chulo

Anónimo dijo...

lo sabia pero me parecia mal preguntartelo directamente sabia que lo suspendiste a proposito

Anónimo dijo...

Quiero que sepas que te tengo envidia, pero de la mala (¿acaso la hay de otro tipo?). Lo mismo diriges cortos, que escribes una novela, que inventas la máquina del tiempo, todo llegará. Y lo más rabia me da es que todo eso lo haces como si fuese lo más normal del mundo. Ahora, por si no fuese suficiente, al señorito le ha dado por hacerse un sitio en la blogosfera para servirnos la realidad como sólo él sabe hacerlo, con los dientes apretados, destilando una deliciosa mala leche tan necesaria en este imperio de la tontería.
¡Te odio!
Antonio Soler