30 junio 2006

Oposiciones 2: El examen

Estábamos todos camuflados, pero yo estoy entrenado para distinguir a mis enemigos. De un lado estaban los malos, los que disfrutan estudiando lengua, y del otro, nosotros, los gloriosos estudiantes de literatura. El examen era el mismo, pero el temario nos dividía: 36 temas de lengua y 36 de literatura. Yo me sabía algunos de literatura, los de lengua había aprendido a despreciarlos.
Cuando todos estábamos sentados, nerviosos, el tribunal pidió una mano inocente; dos chicas salieron para coger las bolas de los temas y entonces, una vez más, todos ellos sonrieron de esa forma, tapándose la boca, maldita sea. Habían caído dos de sus temas, qué suerte tienen siempre los malos. De los dos, uno no sabía pronunciarlo y el otro decía nananá nananá... literarios, así que pensé os vais a enterar lingüistas, esta es mi oportunidad.
Elaboré un complejo diseño de necesidades literarias y fingí -no lo dije, tengo mis escrúpulos-, que la lengua era necesaria.
Ahora, en la espera, confío en mi suerte y aguardo con esperanza. No nos vencerán esos formales.

4 comentarios:

Juan Manuel Gil dijo...

amigo curri, cierto, no nos vencerán esos formales. por muy bien que afilen sus manos, tanteen y saquen las bolas como si estuvieran deseando salir. mientras la suerte va hacia ti, date un baño en mi piscina: www.lacasadelnadador.es
aquí tus palabras serán bien recibidas. no se permiten términos como aditamento, rema y sujeto paciente.

beren dijo...

A veces me alegro de no haber terminado la carrera, como cuando pienso en esa palabra horrorosa llamada tribunal, que decide tu vida. Ánimo, que terminaremos por vencer a los valedores de la lengua sin saliva.

Luna M. dijo...

señor curri,

he visto las pelis que me recomienda, y sí, es cierto.

Pero la pelicula me encanta porque es verdaderamente un videoclip, el videoclip de un requiem, el requiem de la que acaba prostutuyendose por las drogas, de la que acaba loca por culpa de la televisión... todo por la sociedad culito en la que vivimos...
me gusta porque es un videoclip de un requiem, de la angustia qye va creciendo y creciendo y creciendo...

no sé...

Miguel Ángel Muñoz dijo...

Magnífica sorpresa encontrarte por estos mundos blogomágicos o blogomáquicos, o algo así, y te anuncio una próxima sorpresa en mi blog. Nos leemos, Antonio. Un abrazo.