21 marzo 2016

UNA PROVINCIA, UNA VERGÜENZA: ALMERÍA

Inauguramos la sección Una provincia, una vergüenza en la que iremos recopilando anécdotas simpáticas, más o menos eróticas y un poco vergonzosas, que han ocurrido en distintas ciudades del sur. Empezamos con el caso ocurrido en Almería del hombre con el pene atrapado en un cojinete.

 Según un estudio de la Universidad de Ohio, los hombres piensan en sexo, al menos, 19 veces al día. En la localidad almeriense de Los Gallardos, en 1988, un hombre de 42 años estaba en una de sus 19 veces diarias cuando vio, brillando, el hueco de un cojinete y se le ocurrió una idea. Quizás le pareciera una buena idea al principio, pero la cosa no salió del todo bien. Al poco de introducirlo, el pene se le quedó atrapado en la pieza de metal y, por más que lo intentó, no pudo sacarlo. La cosa no tardó en empezar a ponerse fea, tomando un color oscuro e hinchándose de una manera exagerada. El hombre debió asustarse y llamó a su mujer para que le ayudara. ¿Pero cómo has hecho eso, alma de cántaro, cómo se te ocurre…? No te lo vas a creer pero no es lo que parece… Y se fueron juntos, conduciendo a toda velocidad los 60 kilómetros que hay desde Los Gallardos hasta el hospital Torrecárdenas de la capital.
En el hospital le llevaron de urgencia a la sala de operaciones, entre risitas, y procedieron a sacárselo. Pero ¿cómo? No había un protocolo para este tipo de casos y el personal médico carecía del instrumental necesario para cortar una pieza de metal de ese grosor, así que se les ocurrió pedir la ayuda de un técnico de mantenimiento del hospital para que cortara la pieza con sus herramientas. Felizmente, gracias a su pericia y no sin dificultad, pudo cortar la pieza y liberar al hombre.
Estas noticias, cuando salen en prensa, tienen un particular efecto llamada, y en el año 2011 volvió a comentarse que había vuelto a suceder lo mismo en el mismo hospital, aunque en esa ocasión no se saben muchos más detalles. En el 2012, un hombre de 52 años en Granada tuvo la misma idea feliz, esta vez con un cilindro de metal. Por suerte, en los tres casos, los tres consiguieron mantener su pene con vida gracias a la ayuda de los médicos. Pero, por favor, no hagáis esto ni de broma.
Desde la redacción de El Marrajo queremos desmentir el dicho popular de que, cuando el calor aprieta y hay que meterla, cualquier agujero es bueno. Para demostrar que esta teoría está equivocada, hemos querido llevarla a la práctica convenciendo a nuestro becario para que se colocara un cojinete en su miembro viril. Nos ha costado un poco, y no se lo ha terminado de creer cuando le hemos dicho que era una costumbre para todos los nuevos. Al final, le hemos engañado y diciéndole que era un experimento sociológico y que le íbamos a dar dinero si se lo colocaba, ha terminado cediendo. Ha pedido intimidad y ha entrado en el baño a ponérselo. Desde el otro lado del baño hemos recogido sus declaraciones con una grabadora, que pasamos a reproduciros textualmente: Pero… ¿qué cojones? ¿A quién se le ha ocurrido esta mierda? Esto no mola nada. ¡Joder, qué daño! ¡Me cago en la madre que os parió! ¿Y ahora cómo me saco yo esto?

Texto aparecido en ElMarrajo.com