27 agosto 2007

El teatro social

22 agosto 2007

He estado viendo una obra de teatro que hablaba sobre los muertos olvidados de la guerra civil y la recuperación de la memoria histórica. Lo hacía en clave de circo y la protagonista era una muchacha parecida a Dorothy de El mago de Oz, pero en vez de buscar al mago, llevaba una foto de un familiar y se dedicaba a buscarle por "las perdidas sendas de la noche", como dice José Mateos en el poema de Julia Reis.

La obra en sí era regular. Tenía un enfoque didáctico para niños, mezclado con varios momentos de melodrama de película de sobremesa que la hacía bastante aburrida. Tan aburrida que se puede comprender que hubiera gente que quisiera marcharse a la mitad del espectáculo. Lo malo del teatro es que no se puede hacer zapping. El espectáculo ha continuado hasta que dos parejas de cierta edad se han levantado indignadas de sus asientos, farfullando molestos. Esto es intolerable, decían, ¿qué se han creído? Enfadados por el tema que estaba tratando la obra se han marchado del teatro.

Entonces me he formulado la siguiente pregunta: ¿Hay que tragarse esto para no ser como ellos? Porque Paco Ibáñez, por poner un ejemplo, en fin... dice cosas interesantes, pero a ver quién es el valiente que escucha un disco entero. Ya en la antigüedad, Horacio decía que hay que "educar deleitando", Delectare prodesse... Pues eso, delectare, por favor.

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3 comentarios:

Anónimo dijo...

La verdad es que la obra de marras tenía su aquel. A mí me resulta claro que a priori tan sólo se puede estar de acuerdo con la oportunidad del tema- la memoria de las víctimas de la Guerra, especialmente de aquéllas a las que la derrota les supuso un apéndice de olvido y silencio suplementario constituye un deber moral. Ahora bien, la opereta en cuestión- que se titulaba, si mal no recuerdo, "Suspiros de EspaÑa", con Ñ mayúscula- presentaba un sucedáneo muy curioso, con un personaje infantil a lo Dorothy, efectivamente, rodeada de un grupo de payasos que parodiaban a veces con cierta sutilidad- a veces con ninguna- distintas escenas del conflicto, desde el vuelo del Dragon Rapide hasta la victoria franquista. Su mayor problema, quizá, es que los números cómicos no siempre eran buenos, que las caricaturas resulaban en ocasiones un tanto bochornosas y que el conjunto no estaba particularmente bien cohesionado. No obstante, aprecié la utilización de la figura del payaso, por su carácter ambiguo, entre lo cómico y lo siniestro, ese bufón sórdido que lleva el humor a la desmesura me pareció un prisma atrevido y acertado para tratar el drama, aportando una distanciación y una mueca amarga muy estimulante. El recurso además adquiere al final del relato su lógica y justo en ese sombrío cierre, en el que payasos desmaquillados tocan una fúnebre melodía de trompeta mientras en la pantalla del fondo desfilaban mensajes reales de personas que buscan a sus muertos, el todo cobró un sentido para mí. Por lo osado y lo heterodoxo del cocktail apluadí con ganas y con una emoción nada afectada. Pero sí, lo más interesante se abría entonces y siento no haber llevado una grabadora o haber dispuesto durante una media hora del don de la ubicuidad para poder grabar las impresiones de todas esas personas que afluían fuera del teatro y que acababan de ver en forma de teatrillo cómico una parte de su propia historia. Y al fin y al cabo, si una, dos o cinco parejas no se hubieran levantado airadamente de sus asientos, creo que la intención de los creadores se habría frustrado en la banalización más absoluta, allí donde las heridas no se intuyen y donde la abstracción es tal que uno ha perdido la capacidad de indignarse, que es otra que la de aburrirse.

Un abrazo, Antoñito. Seguiremos en contacto por aquí.

arana dijo...

al menos ha visto la obra.

el sábado suspendieron por la lluvia la que yo iba a ir (...).


y sí, el fotolog es para las nenas. y sí, queremos que vuelvan los planetas y tu vida. jeje

(lo del blog o estoy meditando)

srcurri dijo...

Hombre, Juan! Me alegra mucho de que hayas llegado hasta esta página. Es verdad que el teatro que vimos allí en baeza tenía un montón de cosas para comentar. Y si nadie se hubiera indignado no tendría mucha razón de ser, pero a mí me aburrió, qué le vamos a hacer.
Espero que te vaya todo muy bien por el Líbano. Aléjate de la zona de conflicto y cuídate mucho.
Un abrazo.

Manuel Arana, los seguidores chichimecos esperamos tu blog con ansia para poder criticarte con palabras rebuscadas como ostracismo y retruécanos.
Nos vemos!